El Santuario del Señor de Esquipulas

Con el paso de los años las peregrinaciones o “romerías” al Señor de Esquipulas fueron creciendo en número y la pequeña ermita no se daba alcance para atender las necesidades de los peregrinos. Fue Monseñor Pedro Pardo de Figueroa, quien luego de su nombramiento como Obispo de Guatemala decidió mandar a construir un templo más grande.

Fray Pedro Pardo de Figueroa encomendó la obra de Construcción del nuevo Templo de Esquipulas a Felipe José de Porres, hijo de Diego y nieto de José de Porres, célebres arquitectos antigüeños.

Luego de la muerte de Fray Pedro Pardo de Figueroa es elegido para la Sede Arzobispal de Guatemala Mons. Francisco de Figueredo y Victoria, el cual con el mismo amor continuó apoyando los trabajos de construcción del Templo de Esquipulas. Al llegar el fin del año 1758 los trabajos se concluyeron y se fijó la fecha de bendición y dedicación del nuevo Templo para el mes de Enero de 1759.

Por encontrarse con quebrantos de salud el Señor Arzobispo Francisco de Figueredo y Victoria le pidió a los Señores Obispos de Chiapas y Comayagua que en su nombre fuera solemnemente bendecido el Templo de Esquipulas. Ibidem.

El día 4 de enero el Ilustrísimo Sr. Dr. Don Diego Rodríguez de Rivas y Velasco, obispo de Comayagua Honduras, aún estando delicado de salud, procedió a la celebración de los ritos de Bendición del Nuevo Templo del Señor de Esquipulas en compañía del Ilmo. y Rvmo. Sr. Mro. Don Fray de José de Montezuma, Obispo de Ciudad Real, Chiapas y del clero que se dio cita para esa ocasión. Estuvo presente también el Muy Ilustre Señor don Alonzo de Arcos y Moreno, Presidente de la Real Audiencia de la Ciudad de Guatemala, Gobernador y Capital General del Reino.

El día sábado 6 de enero se efectuó el traslado de la Imagen del Señor de Esquipulas a su nuevo Templo. Se organizó la procesión y en el itinerario los sacerdotes de Camotán, Tejutla, Jutiapa y Mita elaboraron preciosos altares para recibir las bendiciones del Señor a su paso. Ese día hubo Misa Solemne y Sermón Panegírico por la mañana y moral por la tarde, para cuyo efecto se invitaron a predicadores de la Ciudad de Guatemala. La concurrencia de devotos era muy grande, al igual que durante todo el novenario.

Las festividades concluyeron el día 18 con el traslado de los restos mortales de Fray Pedro Pardo de Figueroa de la Iglesia Parroquial hacia el Nuevo Templo donde fueron sepultados en medio de la admiración, devoción y gratitud de los allí presentes hacia el Arzobispo que les había mandado a construir magnífico templo y que desde ese momento yacería a los pies del Santo Cristo de Esquipulas.

Paz Solórzano, Juan: Historia del Santo Cristo de Esquipulas , pag 54-55